01 agosto 2006

Évora: Capela dos ossos

Iglesia de San Francisco (Évora, Portugal). La Capela dos Ossos (Capilla de los Huesos) se encuentra anexa a esta iglesia.
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En la entrada a la Capilla aparece la siguiente inscripción: "Nos, ossos que aqui estamos, pelos vossos esperamos" ("Nosotros, huesos que aquí estamos, por los vuestros esperamos").
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La capilla fue construida por monjes franciscanos, entre 1460 y 1510. Se supone que fueron utilizados cinco mil esqueletos humanos para la construcción.
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Existen varias versiones sobre la procedencia de los huesos que se apilan en esta increíble capilla. Hay quienes aseguran que fueron víctimas de la Peste Negra.
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Otras versiones se inclinan por las fechorías de la Santa Inquisición o que los cadáveres (que aquí esperan...) fueron soldados caídos en sangrientas batallas.
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Aunque menos mítico, lo cierto y verdadero es que la gran mayoría de los huesos de la capilla fueron recogidos de cementerios locales.
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(Una de las calaveras, juro, tenía todavía piezas dentales que, trabadas por la parte superior de otra calavera, supieron mantenerse en su sitio por más de cinco siglos.)
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A mediados del siglo XV, los nobles de Lisboa encontraron en Évora un buen sitio para sus andanzas: retiro, ocio y cotos de caza. Es así que invitaban a sus amigos de vacaciones y éstos a la vez compraban inmensos terrenos convirtiendo la ciudad en una suerte de cortijo.
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Los monjes franciscanos, preocupados por la desenfrenada construcción de viviendas sobre los antiguos solares de enterramiento, deciden protejer los huesos (y el espíritu de los difuntos) dentro de su iglesia. También utilizar el sitio como espacio de meditación.
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Cuenta la leyenda que los dos cadáveres que aparecen colgados (todavía con piel y ropa) son los restos de un hombres y su pequeño hijo. Y que se trata de una maldición. Resulta que la madre del niño (esposa del hombre) fue maltratada hasta la muerte tanto por su esposo como por el niño. Cuando la mujer muere les advierte que pronto la seguirán, y que por la maldades que ejercieron sobre ella ni en el infierno serían recibidos.
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Sería cosa de Mandinga pero ambos murieron al poco tiempo y el suelo donde iban a ser enterrados se volvió duro como la roca. Cuenta la leyenda que ante semejante situación, los monjes franciscanos decidieron colgar los cuerpos en la capilla a modo de escarmiento y, además, como ejemplo del destino de los maltratadores.
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En reconocimiento a la actitud franciscana, las mujeres que se iban a casar se cortaban el pelo y lo depositaban a la entrada de la capilla, como entrega simbólica para tener un feliz matrimonio. Esta costumbre sigue vigente al día de hoy.
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Se dice que los franciscanos fueron los primeros feministas.
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La Capilla de los Huesos puede visitarse de lunes a sábado de 10 a 11:30 y de 14:30 a 18:00. La entrada cuesta un euro y para sacar fotos hay que comprar un bono de veinticinco céntimos.
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Visita imperdible y hartamente recomendable.
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